Keats nació en Londres y se marchó a Italia para tratar de superar la tuberculosis que lo mató privándonos de tantos poemas como hubiera escrito de haber vivido más que sus escuetos 25 años.
Oscar Wilde, todo un personaje de las letras angloirlandesas del que te resultará imposible no enamorarte.
Y quien dice al miedo dice al terror, al pánico, al espanto y al misterio, a la locura, a la maldad, a lo absurdo... en definitiva, a un mundo oscuro de gran maestría literaria, la de Edgar Allan Poe.
No lo decimos nosotros, lo decía él de sí mismo, así se definía, en base a su orientación sexual, sus adicciones y su arte literario. Hablamos de Truman Capote.
Famoso por su Gran Gatsby e inolvidable por sus cuentos, un tipo elegante y ocurrente, así era Francis Scott Fitzgerald.
Así temía Melville pasar a la historia, como el hombre que vivió entre caníbales; Moby Dick lo salvó de tan aciago destino aunque él murió sin saberlo.
William Golding fue el caballero británico y Premio Nobel de Literatura que nos advirtió que podemos evolucionar hacia lo racional y lo civilizado pero también hacia lo salvaje.
Charlotte Brontë, la mujer que se enamoró de su profesor y que rechazó hasta 4 propuestas de matrimonio para acabar casándose contra la voluntad de su padre además de escribir una de esas novelas que no puedes dejar de leer: Jane Eyre.
Washington Irving fue el primer escritor genuinamente americano, el primero norteamericano en vivir de la literatura, el primer hispanista, un pionero de la literatura norteamericana que vivió en La Alhambra.
Nos acercamos a la vida de J.G. Ballard para entender un poco mejor su inquietante obra.