Jane Austen y los prejuicios literarios.

Imposible no empezar por los prejuicios cuando se habla de Jane Austen y no precisamente por la novela que los lleva en el título sino por los que suelen considerarla a ella una novelista romántica…

Como sucede de forma constante en la literatura inglesa, decir que Jane Austen escribió en la época georgiana y no decir nada es casi la misma cosa, nos sirve sólo para ubicarla en el tiempo: justo antes de la época victoriana y en el tiempo en el que el rey de Inglaterra era un tal Jorge (Jorge I, II, III e incluso Jorge IV, luego llegó Guillermo IV, el predecesor de la mítica reina Victoria, al que algunos colocan en la era georgiana por ponerlo en alguna parte, otros lo dejan en cambio en tierra de nadie; dado que su reinado apenas duró 7 años tampoco es que sea esta una cuestión capital y menos para hablar de Jane Austen porque nuestra escritora llevaba ya unos cuantos años bajo tierra cuando Guillermo IV reinó en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda.

Decimos que aporta poco ubicar a un escritor inglés en la historia porque, salvo alguna excepción, eso es exactamente lo único que aporta, contexto histórico (que, dicho sea de paso, no es poca cosa…); en la literatura inglesa no hay grandes movimientos literarios que se suceden los unos a los otros, hay escritores, magníficos escritores, y hay tendencias, modas y estilos pero movimientos literarios como tales, pocos, muy pocos y Jane Austen es una de esos escritores que vivió ajena a las corrientes literarias, tan ajena que a lo largo y ancho de la historia ha sido etiquetada de diferentes maneras, a cada cual más equivocada que la anterior.

Considero que aquella persona, caballero o señora, que no sabe apreciar el valor de una buena novela es completamente necia.

El error más terrible es el que cometen quienes confunden el estilo costumbrista de Jane Austen con las clásicas novelas victorianas y, obviando el contexto histórico, trasladan a Austen décadas en el tiempo y la consideran una escritora victoriana (a la hoguera con ellos…); también hay quien piensa que Austen es una de las escritoras que escribía novelitas tontas como las que ponían de los nervios a George Eliot, craso error, no, Jane Austen está lejos de ser una Corín Tellado cualquiera… (con todo el respeto para Corín en particular y para las escritoras de novela romántica en general).

Lo cierto es que Jane Austen es una de las primeras y de las mejores novelistas en inglés y para sostener esta afirmación nada como un poco de contexto histórico y literario: el inglés como lengua literaria tiene en el teatro y en la poesía sus obras primeras y más destacadas (con el permiso del bueno de Chaucer), Shakespeare es el teatro mismo y Milton o Donne pura poesía ¿qué hay entonces de la novela?. La novela en inglés nace con Jonathan Swift, Daniel Dafoe y Samuel Richardson, es a ellos a quienes se considera como los padres de la novela en inglés, a ellos y en menor medida (tal vez por ser coetáneos y también un poco posteriores, en definitiva más jóvenes) a Henry Fielding y Laurence Sterne.

Si practica el arte de la ficción y quiere ser como un autor masculino, la experiencia es vital.

Cuando Jane Austen nació, en 1775, los primeros novelistas en inglés ya estaban muertos y tras ellos deslumbró la poesía, era el tiempo del Romanticismo: Lord Byron, Keats, Coleridge, alguna excepción, notable excepción, narrativa como Mary Shelley pero novela como tal… poca y además gótica. Aquí es donde los que se empeñan en hacer de Jane Austen una escritora romántica se desgañitan encontrándole el hueco perfecto en la cronología literaria británica pero se trata de un hueco en el que la escritora no encaja, es más, hay quien defiende que hay una corriente en el Romanticismo o paralela a él, la de los anti-románticos y, ciertamente, tiene todo el sentido porque lo que escriben tanto Jane Austen como Sir Walter Scott o Maria Edgeworth no son novelas románticas ni mucho menos góticas, algunas de sus obras son novelas costumbristas (aquí encajan las de Jane Austen), otras de abierta crítica social cuando no moral (este es el campo de María Edgeworth) y también novelas históricas (las de Sir Walter Scott lo son hasta el punto de ser considerado el primer escritor de novela histórica tal y como la entendemos hoy en día).

Y ahora que sabemos que Jane Austen vivió en la época georgiana y que era una escritora anti-romántica (costumbrista para más señas) cabe preguntarnos ¿quién fue Jane Austen?.

El amor es deseable. El dinero es absolutamente indispensable.

Jane Austen pudo haber sido la protagonista de una de sus novelas, una mujer aparentemente cómoda con su entorno, relativamente independiente y enamorada del amor (a ratos); nació en una familia acomodada y en su seno pasó toda su vida porque nunca se casó, aunque se le atribuye un romance que ha sido incluso llevado al cine; fue la séptima de ocho hermanos (seis chicos y una chica además de Jane); nació en la rectoría de Steventon, un pequeño pueblo al noroeste de Hampshire, y es que su padre era el rector, el reverendo George Austen.

El reverendo George Austen se ocupó de la educación de sus hijas e incluso hizo que recibieran clases en el St John’s College de Oxford y en la Escuela de la Abadía de Reading pero la verdadera escuela para Jane Austen fue la biblioteca de su padre a la que tenía libre acceso y en la que pudo hacerse con ejemplares de Daniel Defoe, Samuel Richardson, Henry Fielding o Laurence Sterne conviertiéndose este último en su novelista de cabecera, su favorito.

¡Reconozco que no hay ningún otro placer como la lectura! ¡No hay nada que canse menos que un libro!

La vida de Jane Austen fue por lo general, y por lo que sabemos, plácida; pasó gran parte de ella en Steventon pero también vivió en otros lugares de Inglaterra, especialmente en Bath y Southampton para después volver a Hampshire, concretamente a la localidad de Chawton en la que escribió gran parte de sus novelas.

El Romanticismo estaba en las últimas cuando Jane Austen comenzó a escribir y sus novelas son solo la constatación del fin del movimiento porque la ironía (esencia pura de la inteligencia), la sutileza y la sencillez de las novelas de Austen es, como certeramente apunta algún crítico literiario, un claro ejemplo de lo anti-romántico y un anticipo de lo que está por venir, la novela victoriana con Charles Dickens a la cabeza.

Hay personas que cuanto más se hace por ellos menos hacen ellos por sí mismos.

No podemos terminar nuestro acercamiento a Jane Austen sin mentar al feminismo pero lo haremos de un modo sencillo que se limite a destacar lo evidente tanto a quienes desprecian a Austen por conservadora como a quienes tratan de extraer de sus novelas alegatos feministas: mujer a finales del S.XVIII y principios del S.XIX, escritora de éxito en su tiempo y transcurrido este, soltera, educada e independiente… para ser excesivamente conservadora y no haber escrito ningún manifiesto feminista no lo hizo mal ¿verdad?.

Las palabras no se las lleva el viento

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