Escritor y espía (o viceversa), Graham Greene fue un niño acosado en el colegio y un adolescente con tendencias suicidas, marido infiel, viajero incansable y, al fin y a la postre, un defensor de la libertad.
Bram Stoker es el padre de Drácula, uno de esos escritores que han sucumbido a la fama de su criatura...
Hemingway no tenía amigos escritores, tenía rivales y por eso acabó con todos como el rosario de la aurora.
¿Qué debe intentar leer el individuo que todavía desea leer en este momento de la historia? Harold Bloom se hace esta pregunta. Y la responde.
En España y Francia había literatos de gran nivel mientras en Londres dudaban si publicar o no la Rebelión en la Granja de George Orwell.
Amigo de Mark Twain y Henry James, tío abuelo de Graham Greene y el tusitala amigo de los aborígenes, Stevenson es el escritor que podría enganchar a tus hijos a la lectura.
Oscar Wilde, todo un personaje de las letras angloirlandesas del que te resultará imposible no enamorarte.
No lo decimos nosotros, lo decía él de sí mismo, así se definía, en base a su orientación sexual, sus adicciones y su arte literario. Hablamos de Truman Capote.
Famoso por su Gran Gatsby e inolvidable por sus cuentos, un tipo elegante y ocurrente, así era Francis Scott Fitzgerald.
Thomas Hardy era un enamoradizo hombre de campo que escandalizó a la sociedad de su tiempo con sus novelas. Y cuyo corazón fue enterrado lejos de su cuerpo...