La decadencia de la mentira. Oscar Wilde.

La decadencia de la mentira es un breve ensayo dialogado de Oscar Wilde que puede resultar, hoy en día, terriblemente revelador… Te contamos por qué.

BeisBook es una revista de libros pero no una biblioteca ni un hogar para eruditos, es un espacio para quienes leen y quienes quieren leer, para entender a los clásicos y amueblarnos la cabeza, para aprender, para gozar… y también para que seamos cada vez más conscientes de que, como reza nuestro lema, a ser se llega leyendo y por eso nos empeñamos en rescatar obras clásicas que son la base de lo que somos, los pilares que sustentan el presente, son el suelo bajo nuestros pies y no conocerlas nos hace perder pie y esencia, perder sentido, perder ser… ¿y a santo de qué esta introducción que raya en lo filosófico (y en lo egocéntrico en lo que tiene de referencia a esta revista)? La culpa es, en gran medida de Oscar Wilde, y también de un despiste del que me declaro culpable y al que pongo solución ya mismo hablando de La Decadencia de la Mentira.

¿El despiste? Hemos hablado de distopías imperdibles, tres a nuestro modo de ver, que se deben leer ya de adolescentes y releer después: 1984 de Orwell, Un Mundo Feliz de Huxley y Farentheit 451 de Bradbury; estas tres distopías recrean un mundo nuevo para el hombre y crean un hombre nuevo para el mundo, en las tres se pintan sociedades hechas a la medida de la felicidad del hombre y las tres acaban por demostrar lo mismo: que el hombre sin libertad no puede ser feliz. No ahondaremos en estas tres obras maestras porque ya lo hemos hecho y no es cosa de repetirse pero sí en el despiste para ponerle solución… Hace unos días publicaba Juan Carlos Girauta una columna en el diario ABC, Esta distopía, en la que mentaba, y recomendaba lectura,  de dos de estas distopías: 1984 y Un Mundo Feliz, quizá no viniera a cuento Farenheit 451 en su columna pero en cambio sí lo hacía nuestro despiste: La decadencia de la mentira, un magistral ensayo dialogado de Oscar Wilde que, si bien ni es novela ni tampoco puede considerarse distopía sino lo que hemos dicho, un ensayo dialogado, completa el cuadro del mundo distópico en el que nos quieren hacer vivir (o nos queremos hacer vivir…).

Lo que Oscar Wilde demuestra en La Decadencia de la Mentira, además de su deliciosa sensibilidad y su domino de la percepción y la palabra, es que se puede convencer a cualquiera de cualquier cosa, es decir, es posible hacer creer a la gente en aquello que no ve ocultando la realidad delante de sus narices. No hablamos de neolengua ni de una cuestión de fe sino del razonamiento lógico que convierte la mentira en verdad y viceversa.

Para demostrar que esto es cierto no hay más que leer La Decadencia de la Mentira de Wilde, una obra de poco más de 40 páginas que no vamos a destripar aquí para no restar disfrute a la lectura que haréis de ella pero sí vamos a plantear una cuestión, que es la cuestión que discuten Cyril y Vivian en la biblioteca de una casa de campo en Nottinghamshire: ¿la vida y la naturaleza imitan al arte o es al revés? Pensaréis que la pregunta es absurda, que por supuesto es el arte el que imita a la vida y la naturaleza, son los escritores y los pintores los que se inspiran en la vida y en la naturaleza para crear sus obras ¿como negar eso ante una novela de Dickens o un cuadro impresionista? Pues Wilde no sólo dice que es posible negarlo, lo demuestra y, de paso, nos hace creer en la mentira como algo noble… (en su defensa cabe decir que se cuida mucho de señalar que lo que hacen los políticos, lo que hacían ya en su época, no es metir sino tergiversar y manipular, algo carente de todo arte…)*.

¿Y por qué es especialmente interesante recuperar esta pequeña obra maestra de Oscar Wilde actualmente? Porque al ‘demostrar’ que la naturaleza y la vida imitan al arte lo que Oscar Wilde está demostrando en realidad es que los discursos y los razonamientos son como el papel, lo aguantan todo pero ¿y la realidad? ¿lo aguanta también todo? Ciertamente no ¿entonces? Entonces… ¿cabe la posibilidad de que lo que estemos viviendo sea la conquista de la realidad por parte del arte? o, como diría Oscar Wilde, ¿es posible que la vida esté imitando al arte? (Piensa en 1984, en Un Mundo Feliz, en Farenheit 451, en cualquier periódico de cualquier día…).

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*Oscar Wilde no es en absoluto el único escritor que se atreve a enaltecer la mentira, también lo hizo Mark Twain en un ensayo de título similar al de Wilde: La decadencia del arte de mentir, y es que la mentira es inherente al hombre (y antes de darte el gusto de pensar que tú nunca mientes, acuérdate de Papá Noel y los Reyes Magos… como dice Twain en su ensayo, quien te dice que nunca miente ya te está mintiendo).

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