Historia de dos ciudades o cómo Dickens demostró que la revolución está tan sobrevalorada como la paz social.

Historia de dos ciudades es la novela de Dickens que nos recuerda que dividir el mundo en bandos nunca fue buena idea… y que ni las buenas ni las malas razones están siempre y todas en el mismo bando.

Historia de dos ciudades es una de esas pequeñas joyas de la literatura que no sólo trasciende a su tiempo en lo artístico sino también en lo social, en lo político y, si me apuran, incluso en lo ético, lo moral y lo humano (entienda cada cual esos conceptos como quiera que los entienda); esta novela es una historia de personajes, como lo son todas las obras de Dickens, es una aventura y un drama de final sorprendente y un tanto inesperado (sólo un tanto) ambientada en dos ciudades europeas que en el S.XVIII parecían vivir momentos históricos diferentes: Londres y París, el Londres de Jorge III y el París Revolucionario. Vaya por delante que no es ésta una novela histórica… pero vaya por delante también que se aprende algo, sino mucho, de la historia que fue y es todavía hoy en gran medida con su lectura.

El reinado de Jorge III se suele describir como un tiempo de crecimiento y luz para lo que llegaría a ser el gran Imperio Birtánico salvo por un punto negro, la independencia de los primeros territorios americanos que llevaría al nacimiento de Estados Unidos pero eso quedaba muy lejos de Londres, una ciudad que vivía en paz… Dickens desvela en esta novela que no era esa paz para tanto, tampoco el bienestar ni mucho menos la felicidad; París por su parte era la ciudad de la Revolución, señalada como el origen de la libertades, de la ilustración, del mundo tal y como lo conocemos… Dickens desvela que no era tampoco tanta la liberación, que el odio campaba por sus respetos y los individuos importaban tan poco como habían importado siempre. Pero todo ésto Dickens no lo desvela desde una óptica política, es más, no lo dice ni lo cuenta, él sólo pinta un cuadro en el que transcurre una historia que nos atrapa y nos emociona de la primera página a la última para terminar recordándonos que nunca dividir el mundo en bandos fue buena idea.

A multitude of people and yet a solitude.

Decimos siempre en beisbook que leemos y recomendamos a los clásicos pero sólo los que tienen interés para los lectores del S.XXI y se nos antoja que esta novela difícilmente podría tener más interes en nuestros días; pongámos en situación: está escrita para los lectores del Londres de Jorge III, gentes acomodadas y de bien vivir que esperaban la publicación de la revista All the Year Round (fundada por el propio Dickens) y en la que se publicaba por entregas la Historia de dos Ciudades (a razón de dos capítulos por entrega); y a esas gentes se dirigía Dickens tal que así:

Eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos, era el siglo de la locura, era el siglo de la razón, era la edad de la fe, era la edad de la incredulidad, era la época de la luz, era la época de las tinieblas, era la primavera de la esperanza, era el invierno de la desesperación, lo teníamos todo, no teníamos nada, íbamos directos al Cielo, íbamos de cabeza al Infierno; era, en una palabra, un siglo tan diferente del nuestro que, en opinión de autoridades muy respetables, solo se puede hablar de él en superlativo, tanto para bien como para mal.

La nuestra podría ser, salvando las distancias, la sociedad supuestamente acomodada y pacífica del Londres del S.XVIII para la que escribía Dickens, pero el nuestro podría ser también ese siglo de contrastes acerca del que escribía el bueno de Charles… Lo miremos desde la perspectiva que lo miremos, asomarnos a la historia que cuenta esta novela tanto desde un punto de vista humano como histórico y político, nos interesa y te interesará más si cabe cuando comiences a leer lanovela y vayas descubriendo capítulo a capítulo como son las personas las que hacen la historia tanto como la historia hace a las personas, como son las emociones las que mueven al ser humano tanto al cielo como al infierno y como son de opuestas esas emociones a la razón y a lo razonable.

For you, and for any dear to you, I would do anything. If my career were of that better kind that there was any opportunity or capacity of sacrifice in it, I would embrace any sacrifice for you and for those dear to you.

Si eres de los que disfruta cuando una novela te incomoda, cuando te hace pensar y replantearte muchas ideas que dabas por descontado, la Historia de dos Ciudades te encantará porque es una especie de trampa en la que, una vez has caído, no tienes más salida posible que resolver los dilemas morales que te plantees y todo eso disfutando de un drama maravilloso con un final agridulce, un poco feliz y un poco amargo pero por encima de todo muy emocionante; lo que Dickens logra en esta novela es engancharte a sus personajes como hace siempre, te enamoran por sus virtudes y sus defectos, por el modo en el que afrontan la vida, por la manera en la que reniegan de su pasado o lo aceptan, por el modo en el que asumen la responsabilidad de sus errores, por su miedo, su generosidad, también por sus miserias… y cuando ya sabes, porque lo sientes, en qué bando estás en lo que a los personajes se refiera (dicho de otro modo, con cuáles vas) te paras a pensar y te das cuenta de que esos personajes que te han enamorado están… unos en un bando y otros en otro en lo que al momento histórico se refiere; es el momento en el que la Revolución se presenta ante tus ojos desmitificada y cruenta, el momento en el que vuelves a mirar el cuadro de Delacroix  ‘La libertad guiando al pueblo’ y te fijas en lo que rodea a esa mujer semidesnuda, símbolo de la Revolución… dolor y muerte. Es el momento en el que ves a tu héroe, un aristócrata que había renegado mucho tiempo atrás de los privilegios de su clase y de los hechos de su familia, un inocente de la cabeza a los pies, condenado a muerte por algo ajeno del todo a nada que el hubiera hecho, sólo por su apellido (haya calma, que eso es antes de un desenlace heróico y magnífico que te hará ver la Revolución Francesa  y su guillotina de otro modo por siempre jamás).

Liberty, equality, fraternity, or death; – the last, much the easiest to bestow, O Guillotine!.

Los protagonistas de esta historia son Lucía Manette, hija de un médico que fue inustamente encerrado en la prisión de La Bastilla por obra y gracia de la aristócrata familia Saint Evremont durante (agárrate…) 18 años; Lucía lo creía muerto y saberlo con vida, rescatarlo y llevarlo con ella a Inglaterra es la mayor alegría de su vida, te resultará fácil empatizar con Lucía, será tu heroína; el papel del héroe no está claro, podría ser Charles Darnay, el joven que renunció a su linaje y se marchó a Inglaterra dejando Francia atrás o Sydney Carton, un abogado inglés de mala vida y peor reputación que de algún modo recupera lo mejor de sí mismo y acomete el acto más heroico de la novela (el más… que no el único); otro personaje importante es el señor Defarge, un tipo que conjuga en su persona el dilema moral que tú tendrás que afrontar… amarás tanto a Defarge por ser quien cuidó al padre de Lucía cuando salió de La Bastilla tras sus 18 años de injusto cautiverio como lo odiarás por su empeño en dar caza y muerte a Charles Darnay… no lo juzgues severamente no sea que acabes teniendo que acabes teniendo que juzgarte a ti mismo con esa misma dureza.

Y, te preguntarás ¿qué hacía Charles Darnay en París si se había marchado a Inglaterra y vivía allí felizmente con su esposa? he aquí otro momento heoico de la novela, aun sabiendo el riesgo que corría Darnay vuelve a París para tratar de salvar la vida a un amigo injustamente acusado. Es a partir de ese momento cuando los intereses de la Revolución no coinciden siempre con los de quienes la defienden, cuando las pasiones más intensas y más humanas anulan cualquier tipo de razón y cuando, tras una historia trepidante llegas a un final que… (ese mejor que te lo cuente Dickens cuando llegues al último capítulo de su novela).

A wonderful fact to reflect upon, that every human creature is constituted to be that profound secret and mystery to every other.

Dickens ilustra con gran maestría y a través de una novela como los grandes movimientos sociales arrollan a veces incluso a quienes los promueven y a quienes los apoyan, como la defensa de un bien común puede llegar a destruir a la personas si no se acomete con un profundo sentido de la justicia y del individuo, como las revoluciones se alimentan de las pasiones humanas y como esas pasiones son a veces… terribles (¿no lo acaso el odio y la venganza?); pero sobre todo Dickens nos alerta a través de esta historia de los peligros de los bandos porque lo que subyace a esa división siempre es lo más simple, unos son los buenos, otros los malos y, como sucede en la guerras (especialmente en las guerras civiles) no todos los buenos (ni todos los malos) están en el mismo bando, léase, el aristócrata Darnay es sin duda de los buenos, la esposa del tabernero Defarge resulta ser un malo de libro y Defarge… no sabe ni lo que es.

Lo inquietante de esta novela es que si Dickens viviera hoy o dentro de 50 años volvería a esribirla y la ambientaría igualmente en Londres y en París… en el Londres del brexit y su tensa calma y el París de los chalecos amarillos. Por eso es tan recomendable leerla, porque tal vez, sólo tal vez, la historia ya esté escrita… (y llegados a ese punto, mejor aprender de ella que repetirla ¿no?).

Disfruta de esta Historia de dos Ciudades, deja que Dickens te entetenga como un relato magníficamente contado y piensa luego en el modo en el que los seres humanos hacemos la historia y el modo en que la historia nos hace a nosotros. Pero cuidado, esta novela tiene contraindicaciones: tal vez después de ésto quieras convertirte en protagonista de tu propio destino asumiendo la responsabilidad sobre tus propias decisiones y sus consecuencias… siempre es más fácil sumarse a un bando (aunque mucho menos placentero). Avisado estás.

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No te resultará difícil encontrar la Historia de dos Ciudades de Dickens en las librerías, pero si eres de los que ya ha rendido su amor a la lectura al libro electrónico, recuerda que estamos ante un clásico, una de esas obras que ya no pertenece a su autor ni a sus herederos sino que ha ganado ya el cielo de la universalidad, dicho de otro modo, puedes leerlo gratis y en castellano aquí ¿que lo prefieres en audiolibro y además en inglés por aquello de practicar el idioma? aquí lo tienes.

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